La glándula submandibular es una de las tres pares de glándulas salivales mayores del cuerpo humano, ubicadas en la región inferior del maxilar. Juega un papel fundamental en la producción de saliva, contribuyendo aproximadamente con el 60-70% del volumen total de saliva en reposo, lo que la convierte en una estructura esencial para la digestión inicial, la lubricación bucal y la protección del epitelio oral.

Estas glándulas se encuentran en la fosa submandibular, justo debajo del borde inferior del hueso mandibular, y su secreción se vierte en la cavidad bucal a través del conducto sublingual, también conocido como conducto de Wharton. Su función es vital para mantener la salud bucal, facilitando la formación del bolo alimenticio y proporcionando enzimas digestivas como la amilasa salival.

Definición y concepto

La glándula submandibular, también conocida como glándula submaxilar, constituye una de las estructuras fundamentales del sistema glandular salival humano. Se clasifica anatómicamente como una glándula salival mixta, lo que implica que su composición histológica incluye tanto elementos serosos como mucosos, generando una secreción compuesta denominada seromucosa. Esta característica funcional la distingue de otras glándulas salivares puramente serosas o mucosas, otorgándole un papel crucial en la lubricación y la digestión inicial de los alimentos.

Morfología y dimensiones

Desde el punto de vista morfológico, la glándula submandibular presenta una forma irregular que se ha descrito comparativamente con la de una nuez. Esta configuración anatómica permite su acomodación en el espacio limitado del piso de la boca, específicamente en la región posterior. En el adulto humano normal, las dimensiones de esta estructura son relativamente constantes y medibles. El peso de cada glándula submandibular se sitúa aproximadamente en 15 gramos. En cuanto a las medidas lineales, la longitud promedio de la glándula alcanza los 27 mm, mientras que su ancho promedio se establece en 14,3 mm. Estas proporciones físicas son esenciales para la identificación clínica y quirúrgica de la estructura.

Localización anatómica

La localización precisa de la glándula submandibular se encuentra en la parte posterior del piso de la boca. Esta posición estratégica permite que su secreción se vierte eficientemente hacia la cavidad oral a través de su conducto excretor principal. La comprensión de esta ubicación es vital para el estudio de la anatomía de la cabeza y el cuello, así como para la evaluación de patologías que afecten a la región sublingual y submentonera.

¿Cuáles son las dimensiones y peso de la glándula submandibular?

Las características morfológicas cuantitativas de la glándula submandibular son fundamentales para su identificación anatómica y para la evaluación clínica de su estado fisiológico o patológico. Esta glándula salival presenta una forma irregular, frecuentemente descrita como similar a una nuez, lo que influye directamente en sus medidas lineales y su masa total en el adulto humano.

Medidas lineales y masa

Según los datos anatómicos verificados, la longitud promedio de la glándula submandibular en un adulto humano normal es de aproximadamente 27 mm. Este valor representa la dimensión mayor del órgano, extendiéndose a lo largo del piso de la boca. Complementariamente, su ancho promedio se establece en aproximadamente 14,3 mm, lo que refleja su configuración tridimensional irregular. En cuanto a la masa, cada glándula submandibular pesa aproximadamente 15 gramos en el adulto, lo que la convierte en una estructura de peso moderado dentro del sistema glandular salival.

Parámetro anatómico Valor promedio Unidad
Peso 15 gramos
Longitud 27 mm
Ancho 14,3 mm

Estas dimensiones son relevantes para la planificación quirúrgica y la interpretación de imágenes de resonancia magnética o ecografías. La forma irregular y el tamaño parecido a una nuez facilitan su palpación en la región posterior del piso de la boca, aunque su tamaño exacto puede variar ligeramente entre individuos sin salir de los rangos promedio descritos. La precisión en estas medidas permite diferenciar la glándula submandibular de otras estructuras adyacentes, como la glándula sublingual o la porción superficial de la glándula parótida.

Relación con la función secretora

Las dimensiones físicas de la glándula están correlacionadas con su capacidad secretora. Con un peso de 15 gramos, esta glándula contribuye entre el 60 % y el 67 % de la secreción salival en reposo. Esta proporción es significativa, ya que indica que, a pesar de no ser la más grande de las glándulas salivales principales (la parótida suele ser mayor en volumen total), la submandibular es la principal productora de saliva en condiciones basales. La secreción es de tipo seromucosa, con predominio seroso pero con presencia de acinos mucosos, lo que requiere una arquitectura interna compleja que se refleja en sus medidas externas.

Es importante notar que estas medidas son promedios establecidos en la literatura anatómica para adultos humanos normales. Variaciones pueden ocurrir debido a factores como la edad, la hidratación o condiciones patológicas, pero los valores de 27 mm de longitud, 14,3 mm de ancho y 15 gramos de peso constituyen la referencia estándar para la evaluación clínica y anatómica de esta estructura.

Estructura anatómica y ubicación

La glándula submandibular es una estructura anatómica de forma irregular, frecuentemente comparada con una nuez, que se localiza en la región suprahioidea del piso de la boca. Esta glándula salival reside dentro de una celda osteofibrosa formada por la superficie medial del cuerpo y la rama ascendente del hueso mandibular, así como por los músculos que la rodean. Su posición estratégica permite que su secreción, de naturaleza seromucosa con predominio seroso, llegue eficientemente a la cavidad oral a través del conducto de Wharton.

Relaciones anatómicas y división lobular

La anatomía de la glándula submandibular se caracteriza por su división en dos lóbulos principales: un lóbulo superficial y un lóbulo profundo. Esta división es funcional y anatómica, separada por el paso del músculo milohioideo. El lóbulo superficial es el más grande y se encuentra en la fosa submandibular, mientras que el lóbulo profundo se extiende hacia atrás, deslizándose por detrás del borde posterior del músculo milohioideo para llegar al piso de la boca.

Las relaciones musculares son fundamentales para comprender la topografía de esta glándula. El músculo hiogloso juega un papel clave en la delimitación de los espacios. El lóbulo profundo de la glándula submandibular se sitúa entre el músculo hiogloso y el músculo estilohioideo, así como el músculo milohioideo. Esta disposición permite que la glándula ocupe un espacio tridimensional complejo, adaptándose a la forma de la mandíbula y a la dinámica de los músculos del piso de la boca.

El conducto de Wharton, por el cual se vierte la secreción salival, nace del borde interno del lóbulo profundo. Este conducto tiene una longitud aproximada de 5 cm y recorre el piso de la boca para desembocar en el orificio sublingual, situado a cada lado del frenillo lingual. La trayectoria del conducto está influenciada por la posición de los músculos milohioideo e hiogloso, lo que explica la susceptibilidad de la glándula a ciertas patologías, como el cálculo salival, especialmente en la porción terminal del conducto.

La estructura interna de la glándula presenta una mezcla de acinos serosos y mucosos, lo que se denomina secreción seromucosa. Esta composición permite que la glándula contribuya significativamente a la hidratación y a la iniciación de la digestión de los alimentos. En los adultos, cada glándula submandibular pesa aproximadamente 15 gramos y mide unos 27 mm de largo, con un ancho promedio de 14,3 mm. Estas dimensiones pueden variar ligeramente según la edad y el estado de hidratación del individuo, pero mantienen una consistencia anatómica que facilita su identificación durante la exploración clínica y la cirugía.

La inervación de la glándula submandibular es compleja y proviene de varios nervios, aunque los detalles específicos de la inervación autónoma y somática requieren un análisis más detallado en la sección correspondiente. Sin embargo, es importante destacar que la posición de la glándula en la región suprahioidea la hace accesible para la exploración física, permitiendo la detección de masas, inflamaciones o cálculos en el conducto de Wharton.

En resumen, la glándula submandibular es una estructura anatómica compleja y bien definida, cuya ubicación en la región suprahioidea y su división en lóbulos superficial y profundo son características clave para su comprensión anatómica. Sus relaciones con los músculos milohioideo e hiogloso, así como su conexión con el conducto de Wharton, son fundamentales para su función secretora y su relevancia clínica.

Histología y tipo de secreción

Composición histológica y naturaleza de la secreción

La glándula submandibular se clasifica histológicamente como una glándula salival mixta, lo que significa que su parénquima glandular está compuesto por dos tipos principales de unidades secretoras: acinos serosos y acinos mucosos. Esta estructura dual es fundamental para determinar la composición química de la saliva producida por esta estructura anatómica. Los acinos serosos son responsables de la producción de una secreción rica en enzimas, mientras que los acinos mucosos aportan viscosidad a través de las mucoproteínas. La combinación de estas dos secreciones da lugar a lo que se denomina secreción seromucosa, una característica distintiva que diferencia a la glándula submandibular de otras glándulas salivales mayores, como la parótida, que es predominantemente serosa.

La naturaleza seromucosa de la secreción implica un equilibrio dinámico entre componentes acuosos y proteicos. En los adultos, esta glándula contribuye entre el 60 % y el 67 % de la secreción de saliva sin estimulación, lo que resalta su importancia en la lubricación oral basal y en la iniciación de la digestión de los carbohidratos mediante la acción de la amilasa salival. Es importante notar que esta contribución porcentual puede variar con la estimulación; específicamente, la contribución de la glándula submandibular disminuye proporcionalmente a medida que la secreción de la glándula parótida aumenta al 50 % durante estados de mayor actividad secretora. Este mecanismo fisiológico asegura que la composición de la saliva se adapte a las necesidades inmediatas de la cavidad oral, equilibrando la lubricación y la acción enzimática.

Vascularización e inervación

El suministro sanguíneo necesario para mantener la alta tasa metabólica y la producción continua de secreción seromucosa está asegurado por una red vascular específica. La irrigación arterial de la glándula submandibular proviene principalmente de dos fuentes: la arteria facial y la arteria submentoniana. La arteria facial, rama terminal de la arteria carótida externa, proporciona la mayor parte del flujo sanguíneo, asegurando un aporte constante de nutrientes y oxígeno a los acinos serosos y mucosos. La arteria submentoniana, que suele originarse poco después de que la arteria facial abandona la glándula, regresa para suministrar las porciones anteriores e inferiores de la estructura, completando así la vascularización del órgano.

La regulación de la secreción salival depende de una inervación compleja que integra señales tanto simpáticas como parasimpáticas. La inervación se realiza a través del nervio lingual y de ramas del nervio facial. El nervio lingual, rama del nervio trigémino (par craneal V), transporta principalmente las fibras sensoriales que detectan estímulos mecánicos y químicos en la lengua, enviando señales aferentes que modulan la producción de saliva. Por su parte, las ramas del nervio facial (par craneal VII) llevan las fibras eferentes parasimpáticas que estimulan la secreción acinar. Esta vía parasimpática es crucial para la producción de la componente acuosa y enzimática de la secreción seromucosa, mientras que la inervación simpática, aunque no detallada en las fuentes primarias de estructura, contribuye a la modificación de la viscosidad y el flujo. La integración de estas señales nerviosas permite una respuesta rápida y precisa a los estímulos orales, manteniendo la homeostasis del medio intraoral.

¿Cómo funciona el conducto de Wharton?

El conducto de Wharton, también conocido como conducto submandibular, es la vía de excreción principal de la glándula submandibular. Este conducto tiene una longitud aproximada de 5 cm y se caracteriza por poseer una pared relativamente delgada, lo que influye en su fisiología y en la susceptibilidad a ciertas condiciones patológicas. La formación del conducto comienza en la porción profunda de la glándula submandibular, donde los acinos secretorios convergen para formar el sistema ductal inicial.

Trayecto anatómico

El trayecto del conducto de Wharton sigue un curso específico a través de la región sublingual. Se desplaza entre la glándula sublingual y el músculo geniogloso, lo que permite una integración funcional con otras estructuras del piso de la boca. Esta posición anatómica es crucial para la correcta drenaje de la secreción salival hacia la cavidad bucal.

Desembocadura

El conducto de Wharton termina su recorrido al desembocar en la papila sublingual, una pequeña elevación ubicada en el suelo de la boca, a cada lado del frenillo lingual. Esta desembocadura permite que la secreción seromucosa, producida por la glándula submandibular, se vierte directamente en la cavidad bucal, contribuyendo significativamente a la humedad y a la iniciación de la digestión de los alimentos.

La estructura del conducto de Wharton, con su longitud de 5 cm y su trayecto entre estructuras clave como la glándula sublingual y el músculo geniogloso, asegura una eficiente distribución de la saliva producida por la glándula submandibular. Este proceso es fundamental para mantener la salud bucal y facilitar las funciones digestivas y sensoriales.

Desarrollo embrionario

El desarrollo de la glándula submandibular es un proceso complejo que comienza durante la sexta semana de la vida embrionaria. En esta etapa inicial, la glándula surge como una yema endodérmica que se proyecta desde el piso del estomodeo hacia el tejido conectivo circundante. Este origen endodérmico es fundamental para determinar el tipo de secreción que caracterizará a la glándula en la edad adulta, estableciendo las bases para su naturaleza mixta, predominantemente serosa pero con componentes mucosos significativos.

Formación de los acinos y diferenciación tisular

A medida que el embrión progresa, la yema inicial sufre una ramificación extensa y una diferenciación celular progresiva. Hacia las 12 semanas de gestación, se observa la formación clara de los acinos glandulares. Estos acinos representan las unidades funcionales básicas de la glándula y comienzan a mostrar la arquitectura característica de los acinos seromucosos. La diferenciación de estos acinos implica la organización de células secretoras alrededor de una pequeña luz central, preparándose para la futura producción de saliva. Este período de formación de acinos es crucial para establecer la proporción entre los componentes serosos y mucosos que definirán la consistencia de la secreción submandibular.

Inicio de la actividad secretoria

La maduración funcional de la glándula submandibular alcanza un hito importante a las 16 semanas de gestación. En este momento, los acinos diferenciados inician su actividad secretoria, produciendo una saliva embrionaria que, aunque en volumen menor que la del adulto, ya presenta las características básicas de la secreción seromucosa. Este inicio de la secreción marca el comienzo de la función exocrina de la glándula, que continuará evolucionando a lo largo del desarrollo fetal y postnatal. La capacidad secretoria aumenta progresivamente, preparando a la glándula para contribuir significativamente a la hidratación y digestión inicial del feto y, posteriormente, del recién nacido.

Crecimiento postnatal y maduración

Tras el nacimiento, la glándula submandibular continúa su crecimiento y maduración. Durante los primeros años de vida, la glándula aumenta de tamaño y complejidad estructural, alcanzando las dimensiones características del adulto, con un peso aproximado de 15 gramos y una longitud de unos 27 mm. Este crecimiento postnatal está influenciado por factores hormonales y de estimulación mecánica durante la masticación y la deglución. La maduración completa de la glándula asegura su capacidad para contribuir entre el 60 % y el 67 % de la secreción salival en reposo, manteniendo así su papel predominante en la homeostasis de la cavidad bucal.

Fisiología de la secreción salival

La fisiología de la secreción salival de la glándula submandibular se caracteriza por su papel predominante en el mantenimiento del volumen básico de saliva en la cavidad bucal. Esta glándula es responsable de aportar entre el 60 % y el 67 % de la secreción salival total durante el estado de reposo. Esta contribución mayoritaria asegura que la boca permanezca húmeda y que las funciones digestivas iniciales y protectoras se mantengan activas incluso cuando la ingesta de alimentos no es constante.

Mecanismos de regulación y estimulación

La proporción de la secreción submandibular no es estática; varía significativamente dependiendo del nivel de estimulación fisiológica. Cuando la glándula experimenta una mayor actividad, como ocurre durante la masticación o la ingesta de alimentos, su contribución relativa al volumen total de saliva disminuye. Este cambio se debe al incremento proporcional de la secreción de otras glándulas salivales, en particular de la glándula parótida.

Con la estimulación intensa, la glándula parótida aumenta su producción hasta representar el 50 % del volumen total de saliva. Este desplazamiento en la contribución refleja la naturaleza mixta de la secreción submandibular, que combina componentes serosos y mucosos. La disminución relativa de la participación submandibular permite que la saliva se vuelva más fluida y rica en enzimas digestivas, optimizando el proceso de formación del bolo alimenticio.

La regulación de esta secreción implica una compleja interacción entre los componentes serosos y mucosos de los acinos glandulares. La naturaleza seromucosa de la secreción de la glándula submandibular le confiere la capacidad de adaptarse rápidamente a las necesidades fisiológicas del organismo. Esta adaptabilidad es fundamental para mantener la homeostasis del medio bucal y facilitar las funciones digestivas y protectoras de la saliva.

Ejercicios resueltos

Ejercicio 1: Cálculo del volumen aproximado de la glándula

Para estimar el volumen de la glándula submandibular, podemos modelarla como un elipsoide utilizando las dimensiones promedio proporcionadas. Los datos indican que la longitud es de 27 mm y el ancho promedio es de 14,3 mm. Asumiendo una simetría aproximada donde el ancho y el espesor son similares, utilizamos la fórmula del volumen de un elipsoide:

V=43⋅π⋅L2⋅A2⋅E2

Donde L es la longitud (27 mm), A es el ancho (14,3 mm) y E es el espesor (aproximadamente 14,3 mm). Sustituyendo los valores:

V≈43⋅π⋅272⋅14.32⋅14.32

Este cálculo proporciona una estimación geométrica útil para comprender el tamaño relativo de la estructura en el piso de la boca, complementando el dato de peso de 15 gramos.

Ejercicio 2: Proporción de secreción salival

La glándula submandibular contribuye entre el 60 % y el 67 % de la secreción en reposo. Si la secreción total en reposo se estima en 100 ml/día, calculemos el rango de volumen producido por esta glándula:

Volumenminimo=100⋅60100=60ml Volumenmaximo=100⋅67100=67ml

Por lo tanto, la glándula produce entre 60 y 67 ml de saliva diaria en reposo. Con la estimulación, su contribución disminuye proporcionalmente a medida que la glándula parótida aumenta su aporte al 50 %.

Ejercicio 3: Desarrollo embrionario

Identifique la semana de gestación en la que se forman las yemas endodérmicas de la glándula submandibular. Según los datos, esto ocurre a finales de la sexta semana. Si un feto tiene 42 días de desarrollo, ¿ya se han formado estas yemas?

Semanas=427=6semanas

Como 42 días equivalen exactamente a 6 semanas, y la formación ocurre a "finales" de la sexta semana, es probable que las yemas estén en proceso de formación o recién formadas, dependiendo del día exacto dentro de esa semana.

Preguntas frecuentes

¿Dónde se ubican exactamente las glándulas submandibulares?

Las glándulas submandibulares se encuentran en la fosa submandibular, situada en la parte inferior del maxilar, justo debajo del borde inferior del hueso mandibular. Están parcialmente cubiertas por el músculo digástrico y se extienden hacia la región sublingual.

¿Qué porcentaje de la saliva total producen las glándulas submandibulares?

Las glándulas submandibulares son responsables de producir aproximadamente el 60-70% del volumen total de saliva en condiciones de reposo, lo que las convierte en las principales productoras de saliva en comparación con las glándulas parótidas y sublinguales.

¿Cuál es la función principal del conducto de Wharton?

El conducto de Wharton, o conducto sublingual, es el canal por el cual la saliva producida por la glándula submandibular se vierte en la cavidad bucal. Se abre en el piso de la boca, cerca de los frenillos linguales, facilitando la distribución de la saliva sobre la lengua y los dientes.

¿Qué tipo de secreción tienen las glándulas submandibulares?

Las glándulas submandibulares tienen una secreción mixta, compuesta principalmente por células serosas que producen una secreción acuosa rica en enzimas, y células mucosas que producen una secreción más viscosa y lubricante. Esta combinación permite una función tanto digestiva como protectora.

¿Qué problemas de salud pueden afectar a las glándulas submandibulares?

Las glándulas submandibulares pueden verse afectadas por varias condiciones, como la sialolitiasis (cálculos salivales), la sialoadenitis (inflamación de la glándula) y, en algunos casos, tumores benignos o malignos. Estos problemas pueden causar hinchazón, dolor y dificultad para tragar.

Resumen

La glándula submandibular es una estructura anatómica clave en la producción de saliva, contribuyendo significativamente al volumen total de saliva en reposo. Ubicadas en la fosa submandibular, estas glándulas tienen una secreción mixta y su función es esencial para la digestión inicial y la salud bucal. El conducto de Wharton permite la salida de la saliva hacia la cavidad bucal, y las glándulas pueden verse afectadas por diversas condiciones patológicas como la sialolitiasis y la sialoadenitis.

Véase también