Aerobio es el término biológico que describe a aquellos organismos vivos que requieren la presencia de oxígeno molecular (O₂) para llevar a cabo sus procesos metabólicos esenciales y, por ende, para su supervivencia y crecimiento. Estos seres vivos, que abarcan desde bacterias microscópicas hasta complejos mamíferos, han desarrollado mecanismos bioquímicos sofisticados para aprovechar el oxígeno como aceptor final de electrones en la cadena de transporte electrónico, lo que les permite extraer una mayor cantidad de energía almacenada en las moléculas de combustible como la glucosa.

La importancia de los organismos aerobios radica en su eficiencia energética y su predominio en diversos ecosistemas terrestres y acuáticos. A diferencia de sus contrapartes anaerobias, los aerobios logran un rendimiento superior en la producción de adenosina trifosfática (ATP), la moneda energética celular, lo que ha permitido la evolución de estructuras celulares más complejas y la diversificación de la vida en la Tierra. Comprender la naturaleza aerobia es fundamental para la biología celular, la ecología y la medicina, ya que define cómo los seres vivos interactúan con su entorno atmosférico y gestionan el flujo de energía interno.

Definición y concepto

El término aerobio, también conocido como aeróbico, designa a aquellos organismos capaces de vivir o desarrollarse en presencia de oxígeno diatómico. Este concepto biológico no se limita exclusivamente a la clasificación de los seres vivos, sino que abarca también los procesos metabólicos implicados y las características de los ambientes donde se llevan a cabo. La aerobiosis representa, por tanto, el estado o condición de dependencia o aprovechamiento del oxígeno molecular (O2) como factor esencial para la supervivencia o el crecimiento óptimo de diversas entidades biológicas.

Distinción entre organismo, proceso y ambiente

Es fundamental diferenciar los tres niveles en los que se aplica el concepto de aerobiosis. En primer lugar, un organismo aerobio es aquel que requiere oxígeno para sus funciones vitales. En segundo lugar, el proceso aerobio hace referencia a las vías metabólicas, principalmente la respiración celular, donde el oxígeno actúa como aceptor final de electrones. En tercer lugar, un ambiente aerobio se define como aquel rico en oxígeno diatómico, lo que contrasta directamente con un ambiente anaerobio, donde el oxígeno está ausente o presente en niveles mínimos. Asimismo, existen ambientes microaerófilos, caracterizados por niveles de oxígeno muy bajos pero distintos de la ausencia total.

Relación con el concepto de anaerobio

El antónimo directo de aerobio es anaerobio. Mientras que los organismos aerobios dependen del oxígeno, los anaerobios pueden vivir sin él o incluso verse perjudicados por su presencia. Esta distinción es clave para entender la diversidad metabólica en la biosfera. La clasificación de los organismos según su relación con el oxígeno incluye categorías intermedias y específicas, como los aerobios estrictos, los anaerobios facultativos, los microaerófilos y los aerotolerantes, lo que demuestra que la relación con el oxígeno no es binaria, sino un espectro de adaptaciones evolutivas.

Fundamentos del metabolismo aerobio

El metabolismo aerobio surgió tras el desarrollo de la fotosíntesis oxigénica, lo que permitió a los organismos obtener una mayor cantidad de energía en comparación con la fermentación. Este proceso es más eficiente energéticamente, ya que la oxidación completa de la glucosa produce una cantidad significativa de adenosina trifosfato (ATP). Específicamente, la ecuación de oxidación de la glucosa en condiciones aerobias genera aproximadamente 38 moléculas de ATP y libera alrededor de 2.880 kJ por mol. Esta eficiencia energética ha sido un factor determinante en la evolución de la complejidad biológica, permitiendo el surgimiento de organismos multicelulares y de mayor tamaño.

Origen evolutivo y la teoría de la endosimbiosis

El surgimiento del metabolismo aerobio representa un punto de inflexión fundamental en la historia de la vida en la Tierra, ocurriendo tras el establecimiento de la fotosíntesis oxigénica. Este proceso biológico permitió a los organismos aprovechar el oxígeno diatómico como aceptor final de electrones, generando una eficiencia energética superior a la obtenida mediante la fermentación. La integración de esta capacidad metabólica en los linajes eucariotas se explica a través de la teoría de la endosimbiosis, un modelo que describe cómo una bacteria aerobia fue incorporada por un ancestro celular, dando origen a la mitocondria.

La transición hacia la oxidación eficiente

Antes de la proliferación del oxígeno, los organismos dependían de vías metabólicas menos eficientes. La aparición de la fotosíntesis oxigénica modificó la composición atmosférica, convirtiendo al oxígeno diatómico en un recurso abundante. Los primeros organismos aerobios aprovecharon esta disponibilidad para optimizar la obtención de energía. Este cambio evolutivo fue crucial porque el metabolismo aerobio permite extraer más energía de los sustratos orgánicos en comparación con los procesos anaerobios, estableciendo las bases para una mayor complejidad celular.

La mitocondria como legado endosimbionte

Según la teoría de la endosimbiosis, la mitocondria se originó cuando una célula huésped incorporó a una bacteria aerobia. Esta integración no fue inmediata y respondió a necesidades fisiológicas específicas. Inicialmente, la presencia de la bacteria aerobia sirvió para contrarrestar la toxicidad del oxígeno, un elemento que, aunque energético, resultaba perjudicial para las estructuras celulares primitivas. La bacteria actuaba como un mecanismo de defensa, consumiendo el oxígeno y convirtiendo su potencial tóxico en una fuente de energía utilizable a través de la cadena de transporte de electrones.

Balance energético del proceso

La eficiencia del metabolismo aerobio se cuantifica mediante la oxidación completa de la glucosa. Este proceso bioquímico genera un rendimiento energético significativo, produciendo 38 moléculas de ATP y liberando aproximadamente 2.880 kJmol-1. Estos valores reflejan la ventaja selectiva que confería la respiración aerobia, permitiendo a los organismos mantener estructuras más complejas y procesos celulares más demandantes que sus contrapartes que dependían exclusivamente de la fermentación o de la respiración anaerobia.

¿Cuáles son los tipos de organismos según su relación con el oxígeno?

Clasificación de organismos según la relación con el oxígeno

La biología clasifica a los seres vivos en cuatro categorías principales según su dependencia del oxígeno diatómico y su capacidad para tolerarlo o utilizarlo en el metabolismo. Esta distinción es fundamental para comprender la diversidad de estrategias energéticas y los ambientes donde cada grupo puede prosperar. A continuación, se detalla la naturaleza de cada tipo.

Organismos aerobios estrictos

Los aerobios estrictos requieren la presencia constante de oxígeno para vivir y desarrollarse. Dependen de este elemento como aceptor final de electrones en la cadena de transporte electrónico. Sin él, su capacidad para generar energía se ve severamente reducida o detenida, lo que conduce a su muerte.

Organismos anaerobios facultativos

Estos organismos poseen una gran versatilidad metabólica. Pueden vivir y desarrollarse en presencia de oxígeno, utilizando el metabolismo aerobio para obtener energía, pero también son capaces de sobrevivir en ambientes donde el oxígeno está ausente. En ausencia de O2, recurren a la fermentación o a la respiración anaerobia para mantener sus funciones vitales.

Organismos microaerófilos

Los microaerófilos necesitan oxígeno para vivir, pero en concentraciones más bajas de las que se encuentran en la atmósfera terrestre. Un exceso de oxígeno puede resultar tóxico para ellos o inhibir su desarrollo. Estos organismos se han adaptado a ambientes donde el oxígeno está presente en muy bajos niveles.

Organismos aerotolerantes

A diferencia de los aerobios estrictos, los organismos aerotolerantes no utilizan el oxígeno para obtener energía, pero sí pueden sobrevivir en su presencia. El oxígeno no es tóxico para ellos, aunque tampoco es esencial para su proceso de producción de energía principal, que suele basarse en la fermentación.

Tabla comparativa de tipos de organismos

Tipo de organismo Necesidad de O2 Daño por exceso de O2 Métodos de energía
Aerobio estricto Esencial Bajo (depende de la especie) Respiración aerobia
Anaerobio facultativo Utilizado si está presente Bajo Respiración aerobia y fermentación
Microaerófilo Necesario en bajas concentraciones Alto (puede ser tóxico) Respiración aerobia
Aerotolerante No necesario Bajo (lo toleran) Fermentación

Esta clasificación refleja la evolución del metabolismo aerobio, que surgió tras la fotosíntesis oxigénica. Este proceso permite a los organismos obtener más energía que mediante la fermentación, optimizando el uso de la glucosa y otros sustratos en ambientes ricos en oxígeno diatómico.

Mecanismos del metabolismo aerobio y respiración celular

El metabolismo aerobio constituye el proceso mediante el cual los organismos aerobios oxidan sustratos orgánicos, principalmente carbohidratos y grasas, en presencia de oxígeno diatómico para generar energía celular. Este mecanismo es fundamental para la vida en ambientes aerobios, definidos como aquellos ricos en oxígeno, en contraste con los ambientes anaerobios donde este elemento está ausente o en los microaerófilos donde se encuentra en niveles muy bajos. La capacidad de utilizar el oxígeno como aceptor final de electrones permite una eficiencia energética significativamente superior a la obtenida mediante procesos anaerobios como la fermentación.

Oxidación de la glucosa y rendimiento energético

La oxidación completa de la glucosa representa el ejemplo paradigmático del metabolismo aerobio. Este proceso bioquímico transforma la molécula de glucosa en dióxido de carbono y agua, liberando una cantidad sustancial de energía almacenada en forma de adenosina trifosfato (ATP). Según los datos verificados, la ecuación de oxidación de la glucosa produce 38 moléculas de ATP y libera alrededor de 2.880 kJmol-1 de energía. Este rendimiento energético es considerablemente mayor que el obtenido en la fermentación, donde la ausencia de oxígeno limita la extracción de energía del sustrato, resultando en un menor número de moléculas de ATP por cada unidad de glucosa procesada.

La diferencia energética entre el metabolismo aerobio y la fermentación anaerobia es crucial para comprender la evolución de los organismos. El surgimiento del metabolismo aerobio, que ocurrió tras el establecimiento de la fotosíntesis oxigénica, permitió a los organismos obtener más energía de sus fuentes de alimento, facilitando el desarrollo de estructuras celulares más complejas y una mayor diversidad biológica. Esta ventaja energética explica por qué la mayoría de los organismos complejos, incluidos los aerobios estrictos, dependen del oxígeno diatómico para su supervivencia y desarrollo óptimo.

Clasificación según la dependencia del oxígeno

La relación de los organismos con el oxígeno determina su clasificación metabólica. Los aerobios estrictos requieren oxígeno diatómico constante para vivir, mientras que los anaerobios facultativos pueden alternar entre metabolismo aerobio y anaerobio según la disponibilidad de oxígeno. Los microaerófilos necesitan oxígeno, pero en concentraciones más bajas que las atmosféricas, y los aerotolerantes, aunque no utilizan el oxígeno para la respiración, pueden tolerar su presencia sin que este resulte tóxico para su metabolismo. Esta diversidad de estrategias metabólicas refleja la adaptación de los seres vivos a diferentes ambientes y niveles de oxigenación.

¿Cómo se representa la ecuación química de la respiración aeróbica?

Representación estequiométrica del metabolismo aerobio

La comprensión del concepto de organismo aerobio requiere analizar los procesos metabólicos fundamentales que permiten a estos seres vivos utilizar el oxígeno diatómico para obtener energía. El ejemplo más representativo de este fenómeno es la oxidación completa de la glucosa, un proceso químico que ilustra cómo la presencia de oxígeno permite una extracción energética significativamente mayor en comparación con la fermentación. Esta reacción no es solo un mecanismo de supervivencia, sino el fundamento bioquímico que define a los ambientes aerobios ricos en este elemento.

La ecuación química global que describe este proceso de respiración aeróbica se representa de la siguiente manera, integrando tanto los sustratos iniciales como los productos finales y la energía liberada en forma de adenosina trifosfato (ATP):

C6 H12 O6 + 38 ADP + 38 Pi + 6 O2 → 6 CO2 + 6 H2 O + 38 ATP

Esta fórmula resume la transformación de la materia y la energía. La glucosa actúa como el combustible principal, mientras que el oxígeno diatómico funciona como el aceptor final de electrones. Como resultado de esta oxidación, se generan dióxido de carbono y agua como desechos metabólicos, junto con una producción cuantitativa de energía almacenada en las moléculas de ATP.

Para desglosar con precisión los componentes involucrados en esta reacción, se presenta a continuación una tabla con los reactivos y productos junto con sus coeficientes estequiométicos correspondientes. Estos valores reflejan la proporción exacta en que interactúan las sustancias durante el proceso metabólico aerobio.

Componente Tipo Coeficiente Función en la reacción
Glucosa (C6H12O6) Reactivo 1 Sustrato energético principal
ADP Reactivo 38 Precursor del ATP
Fosfato inorgánico (Pi) Reactivo 38 Fuente de grupo fosfato
Oxígeno (O2) Reactivo 6 Aceptor final de electrones
Dióxido de carbono (CO2) Producto 6 Producto de la oxidación del carbono
Agua (H2O) Producto 6 Producto de la reducción del oxígeno
ATP Producto 38 Unidad energética celular

La eficiencia de este proceso se cuantifica mediante la energía liberada. La oxidación de la glucosa en condiciones aerobias produce una cantidad específica de energía, estimada en alrededor de 2.880 kJmol-1. Este valor destaca la ventaja evolutiva del metabolismo aerobio frente a las vías anaerobias, permitiendo a los organismos aerobios estrictos, facultativos, microaerófilos y aerotolerantes mantener estructuras complejas y actividades celulares intensivas gracias a la mayor rentabilidad energética del oxígeno diatómico. La generación de 38 moléculas de ATP por cada molécula de glucosa oxidada representa el rendimiento máximo teórico de esta vía metabólica fundamental.

Rendimiento energético y producción de ATP

El metabolismo aerobio representa un avance evolutivo crítico en la eficiencia energética celular, permitiendo a los organismos extraer una cantidad significativamente mayor de energía a partir de los sustratos orgánicos en comparación con los procesos anaerobios como la fermentación. Este incremento en el rendimiento energético fue fundamental para la complejización de la vida y el establecimiento de los organismos aerobios como dominantes en diversos ecosistemas terrestres y acuáticos. La base de esta eficiencia radica en la oxidación completa de las moléculas de combustible, utilizando el oxígeno diatómico como aceptor final de electrones en la cadena de transporte electrónico.

Producción de ATP y balance energético

La vía metabólica central del aerobiosis implica la oxidación de la glucosa, un proceso que se desarrolla en varias etapas dentro de la célula, incluyendo la glucólisis, el ciclo del ácido cítrico y la fosforilación oxidativa. El resultado neto de esta secuencia de reacciones bioquímicas es la síntesis de adenosina trifosfática (ATP), la moneda energética universal de la célula. Según los datos verificados sobre este proceso, la oxidación completa de una molécula de glucosa produce 38 moléculas de ATP. Esta cifra representa un aumento sustancial en la producción de energía en comparación con la fermentación, que típicamente genera solo 2 moléculas de ATP por cada molécula de glucosa procesada.

Además de la cantidad de moléculas de ATP generadas, es importante considerar la magnitud de la energía libre liberada durante el proceso. La ecuación de oxidación de la glucosa libera alrededor de 2.880 kJmol-1. Esta liberación de energía permite a las células realizar trabajo mecánico, transporte activo y síntesis molecular con mayor eficiencia. La capacidad de aprovechar esta energía almacenada en los enlaces químicos de la glucosa, mediante la presencia de oxígeno, otorgó a los organismos aerobios una ventaja selectiva significativa.

Implicaciones evolutivas de la eficiencia energética

El surgimiento del metabolismo aerobio estuvo estrechamente ligado a la aparición de la fotosíntesis oxigénica, que incrementó los niveles de oxígeno diatómico en la atmósfera terrestre. Esta disponibilidad de oxígeno permitió que los organismos desarrollaran vías metabólicas más complejas y eficientes. La mayor producción de ATP y la liberación de energía de alrededor de 2.880 kJmol-1 facilitaron el mantenimiento de estructuras celulares más grandes y complejas, así como la aparición de tejidos especializados. Esta eficiencia energética fue un factor determinante en la diversificación biológica y en la dominancia de los organismos aerobios en la biosfera, permitiendo la radiación adaptativa de grupos tan diversos como los eucariotas, los cuales dependen en gran medida de la mitocondria para la respiración aerobia.

La comparación entre la eficiencia de la respiración aerobia y otros métodos de obtención de energía resalta la importancia del oxígeno como recurso. Mientras que los ambientes anaerobios limitan la cantidad de energía extraíble de los nutrientes, los ambientes aerobios, ricos en oxígeno diatómico, permiten una extracción casi completa de la energía almacenada en las moléculas orgánicas. Esta diferencia en el rendimiento energético explica por qué la mayoría de los organismos macroscópicos y muchos microorganismos han evolucionado para depender del oxígeno para su supervivencia y desarrollo óptimo.

Ambientes aerobios y microaerófilos

Los ambientes se clasifican según la disponibilidad de oxígeno diatómico, lo cual determina el tipo de organismos que pueden habitarlos y desarrollarse. Un ambiente aerobio se define como aquel que es rico en oxígeno, proporcionando las condiciones necesarias para que los organismos aerobios mantengan su metabolismo y crecimiento. Esta disponibilidad de oxígeno contrasta directamente con los ambientes anaerobios, donde el oxígeno está ausente, y con los ambientes microaerófilos, caracterizados por presentar niveles de oxígeno muy bajos. La distinción entre estos tres tipos de ambientes es fundamental para comprender la distribución de la vida y las adaptaciones metabólicas de los seres vivos.

Condiciones en ambientes aerobios y anaerobios

En un ambiente aerobio, la presencia abundante de oxígeno permite que los organismos aerobios utilicen este elemento como aceptor final de electrones en su cadena de transporte electrónico. Esto posibilita una mayor eficiencia en la obtención de energía en comparación con la fermentación, proceso típico de ambientes donde el oxígeno es escaso o ausente. Por el contrario, en un ambiente anaerobio, la ausencia de oxígeno obliga a los organismos a depender de otros aceptores de electrones o de procesos de fermentación para generar energía. Los organismos estrictamente aerobios suelen verse afectados o incluso morir en ambientes anaerobios debido a la falta del oxígeno necesario para su metabolismo eficiente.

El rol de los ambientes microaerófilos

Los ambientes microaerófilos representan un estado intermedio donde el oxígeno se encuentra en niveles muy bajos, ni tan abundantes como en los ambientes aerobios ni tan escasos como en los anaerobios. Estas condiciones son esenciales para los organismos microaerófilos, que requieren oxígeno para su desarrollo pero pueden verse perjudicados si la concentración de oxígeno es demasiado alta. La adaptación a estos ambientes permite a ciertos organismos aprovechar el oxígeno disponible sin sufrir el estrés oxidativo que podría ocurrir en ambientes con mayor concentración de este gas. Así, la variación en los niveles de oxígeno en los ambientes influye directamente en la supervivencia y el desarrollo de los distintos tipos de organismos, desde los aerobios estrictos hasta los anaerobios facultativos y los microaerófilos.

Aplicaciones prácticas y ejemplos biológicos

Los organismos aerobios abarcan una amplia diversidad biológica, siendo la regla general entre los eucariontes. La capacidad de utilizar el oxígeno diatómico como aceptor final de electrones en la cadena de transporte permite a estos organismos explotar fuentes de energía más eficientes que sus contrapartes que dependen exclusivamente de la fermentación. Esta eficiencia metabólica ha sido un factor determinante en la evolución de la complejidad celular y la aparición de reinos completos, como el de los animales, los hongos y la mayoría de las plantas, todos ellos clasificados bajo el paraguas de la aerobiosis.

Metabolismo y oxidación de sustratos

La importancia biológica del oxígeno radica en su papel central en la oxidación de sustratos energéticos, principalmente azúcares y grasas. En el metabolismo aerobio, la glucosa no se degrada completamente hasta alcanzar su máximo potencial energético sin la intervención del oxígeno. El proceso de oxidación completa de la glucosa es un ejemplo fundamental de esta eficiencia, donde la molécula de azúcar se descompone en presencia de O₂ para generar dióxido de carbono y agua como productos finales.

La ecuación química que representa este proceso es:

C6H12O6+6O2→6CO2+6H2O

Este proceso libera una cantidad significativa de energía, cuantificada en aproximadamente 2.880 kJ por mol de glucosa oxidada. Esta energía se captura en forma de adenosín trifosfato (ATP), la moneda energética celular. Se estima que la oxidación completa puede producir hasta 38 moléculas de ATP por cada molécula de glucosa, una cifra que supera con creces el rendimiento de la vía anaerobia, que típicamente genera solo 2 ATP por glucosa mediante la glucólisis. Esta diferencia cuantitativa explica por qué los organismos aerobios pueden mantener tasas metabólicas más altas y estructuras corporales más complejas.

Implicaciones en la biología general

Más allá de los azúcares, las grasas también son sustratos clave en la aerobiosis. La β-oxidación de los ácidos grasos requiere oxígeno para procesar las cadenas de carbono, liberando aún más ATP por gramo de sustrato que la glucosa. Esto hace que la aerobiosis sea esencial para organismos con altas demandas energéticas, como los vertebrados, donde el corazón y los músculos esqueléticos dependen de un suministro constante de O₂ para mantener la contracción y el movimiento. La eficiencia de este sistema permite la acumulación de reservas energéticas densas, facilitando la supervivencia en ambientes donde el recurso alimenticio puede fluctuar.

La distinción entre los tipos de aerobios —estrictos, facultativos, microaerófilos y aerotolerantes— refleja la adaptación evolutiva a diferentes concentraciones de oxígeno en el entorno. Mientras que los aerobios estrictos colapsan sin niveles adecuados de O₂, los anaerobios facultativos pueden cambiar entre la respiración aerobia y la fermentación, otorgándoles una ventaja competitiva en ambientes cambiantes. Esta flexibilidad metabólica subraya la versatilidad del concepto de aerobiosis como un eje central en la fisiología celular y la ecología microbiana.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre un organismo aerobio y uno anaerobio?

La diferencia principal radica en la dependencia del oxígeno. Los organismos aerobios necesitan oxígeno molecular (O₂) para realizar la respiración celular y generar energía (ATP), mientras que los anaerobios pueden vivir y metabolizar sin la presencia de oxígeno, utilizando otros aceptores de electrones o procesos de fermentación. Algunos anaerobios pueden incluso ser envenenados por el exceso de oxígeno.

¿Todos los animales son organismos aerobios?

Sí, la inmensa mayoría de los animales son organismos aerobios estrictos. Esto significa que dependen del oxígeno para mantener sus funciones vitales. Aunque existen algunos animales microscópicos que han desarrollado adaptaciones para sobrevivir en ambientes con bajo contenido de oxígeno (microaerófilos) o incluso sin él, el oxígeno es esencial para el metabolismo de la mayoría de las especies animales conocidas.

¿Qué es la respiración celular aeróbica?

La respiración celular aeróbica es el proceso bioquímico mediante el cual las células descomponen moléculas orgánicas, como la glucosa, en presencia de oxígeno para producir energía en forma de ATP. Este proceso ocurre principalmente en las mitocondrias de las células eucariotas y consta de varias etapas: la glucólisis, el ciclo de Krebs y la cadena de transporte de electrones.

¿Por qué los organismos aerobios producen más energía que los anaerobios?

Los organismos aerobios producen más energía porque el oxígeno es un aceptor de electrones muy eficiente en la cadena de transporte electrónico. Esto permite que se generen más moléculas de ATP por cada molécula de glucosa descompuesta (aproximadamente 36-38 moléculas de ATP en comparación con solo 2 en la fermentación anaerobia), lo que se traduce en un mayor rendimiento energético general.

¿Qué son los organismos microaerófilos?

Si la concentración de oxígeno es demasiado alta, puede resultar tóxica para ellos, mientras que si es demasiado baja, su metabolismo se ralentiza. Un ejemplo común es la bacteria Helicobacter pylori.

Resumen

Los organismos aerobios son aquellos que dependen del oxígeno molecular para su metabolismo y producción de energía, un rasgo que ha sido fundamental para la complejidad y diversidad de la vida en la Tierra. A través de la respiración celular, estos seres vivos logran un alto rendimiento en la síntesis de ATP, lo que les permite habitar y dominar una amplia variedad de ecosistemas. La comprensión de los mecanismos aerobios, incluyendo la teoría de la endosimbiosis y los distintos tipos de relación con el oxígeno, es esencial para la biología y tiene aplicaciones prácticas en campos como la medicina y la industria.

Véase también

Referencias

  1. «aerobio» en Wikipedia en español
  2. Aerobio — Definición en el Diccionario de la Lengua Española (RAE)
  3. Aerobic respiration — Nature Scitable
  4. Aerobic bacteria — CDC (Centers for Disease Control and Prevention)
  5. Aerobio — Definición en el Diccionario Médico de la Asociación Médica Mundial